San Miguel de Mones

Vivencias de la marcha

Escrito por mones 05-10-2009 en General. Comentarios (1)

 

 

 

 

 

 

Vivencias de la Marcha y el Eslogan por Angel Blanco Rodríguez.

 

 

 

La marcha fue una buena iniciativa. Desde un primer momento  pensé que pudiera ser la rampa de lanzamiento para que Mones no desaparezca. Esta Marcha tiene las bases de un proyecto ambicioso. Se creó para  que el pueblo siga caminando. Va a ser duro, tenemos que apretar los dientes y ser más solidarios que nunca. El esfuerzo realizado ha sido enorme pero insuficiente, no podemos quedarnos quietos. Tiene que ser un faro que ilumine otros actos para favorecer la pervivencia de Mones.

Fue un acontecimiento para enmarcar en la Historia de nuestro pueblo y será muy difícil  repetirlo y mejorarlo. Ha sido un proyecto llevado a cabo con éxito por la extraordinaria participación.

 

El Eslogan de la  Marcha: Mones grita:”Quero camiñar”es dinámico, tiene garra e invita al optimismo y a la esperanza. Dice bien claro: Si te quedas parado, “apaga y vámonos”.

 

Actualmente en Mones vive poca gente y la mayoría tiene mucha edad. Esta marcha con este Eslogan es de especial trascendencia y los nietos, biznietos – savia nueva – y personas de mi edad tenemos que hacer todo lo posible para que Mones vuelva a caminar. La participación de todos es necesaria si se quiere que el pueblo de Mones crezca y tenga perspectivas de futuro. Es el momento de asumir que hay que hacer algo conjuntamente. La situación es complicada pero yo soy optimista, me gustan los retos y tengo muchas esperanzas.

 

Estaba deseando que llegase el mes de Julio para incorporarme a la Marcha, como un jugador que entrena diariamente, que está en el banquillo y le llega el momento de debutar. Cuando el día 3 de Julio 2.008, salí de Ávila con mi mujer – Mary – (por cierto, que ella hizo un gran reportaje de fotos del último día)  para hacer las dos últimas etapas los días  4 y 5 – Quiroga-La Rua y La Rua-Mones -, no podía ocultar la felicidad, era una persona ilusionada. Cuando era niño, me llevaban en Semana Santa a las Ermitas o alguna feria de los pueblos del alrededor, de tanto pensarlo y desearlo, cuando llegaba el día, me daba una fiebre tan alta que me era imposible ir. Todo se venía abajo. A pesar de mi inquietud, ansia, excitación. Estaba  listo para ingresar en esta aventura.

  

El 4 de julio  temprano acompañado de mi amigo Rogelio nos encaminamos hacia Quiroga y en la mitad del trayecto hay un Restaurante llamado “Pazo do Sil”, la dueña al verme con la camiseta y el Eslogan, me dice: ¿pero dónde van Ustedes?.¿ Que significa eso de “Quero camiñar”?. Contesté: Mire señora ahora me ve a mi solamente vestido - Rogelio iba vestido normalmente-, pero dentro de 3 horas verá a cuarenta personas de la misma manera y el Eslogan significa: Mi pueblo no puede desaparecer,

hay que levantarlo y tiene que ser lo que fue. Me contestó: ¡Pero que iluso es usted!.  ¿ Está de broma, o qué le ocurre? Y le dije: espere, espere, que durante la mañana pasaremos por aquí y efectivamente no sólo pasamos sino que hicimos el descanso y la comida en dicho restaurante. Ella se emocionó mucho y me dijo: Es usted un hombre de palabra. ¡Seguro que tienen éxito!.

 

Al llegar a Quiroga, nos encontramos al lado del Ayuntamiento con parte de los que habían hecho la Marcha desde el 27 de Junio desde la Coruña – Laila, Esther,Vitoria, Marisa, Daria, Angelita, Tina, Divina, Amando, Francisco, Pepe, Ramiro, Eduardo, Manolo, Rogelio……………. El encuentro fue emotivo y digo bien: abrazos, gritos y la gente de Quiroga preguntaba: ¿Pero qué ocurre?. ¿Qué sucede?. Yo les decía: lean, lean “Quero camiñar”. Queremos que nuestro pueblo - Mones- al lado de La Rua y que pertenece al Ayuntamiento de Petín no se quede sin gente y para que esto no ocurra tenemos que buscar nuevas alternativas, por ejemplo esta Marcha.  Me contestaron: Ustedes, si que valen, así tendríamos que ser todos, luchar por nuestros lugares, por nuestras raíces.   Además del recibimiento que nos hicieron en el Ayuntamiento, al recorrer la calle principal, con el cántico del Eslogan y otros; la gente de Quiroga aplaudía y nos decía: ¡Adelante, adelante, que conseguiréis el objetivo!.

 

El caminar hasta La Rua fue muy especial. Camioneros y particulares que pasaban con sus vehículos por la carretera, nos animaban . En este caminar un matrimonio que iba al médico a Orense, estuvo a punto de llamar al Hospital y darse la vuelta y venir con nosotros. ¡Sois unos valientes!. ¡ Seguid campeones que La Rua os espera!.

 

Por la tarde mi hermano Antonio y su familia nos vinieron a animar: ¡Venga que ya queda poco!. ¡Adelante!. A mi estas palabras me llenaron de satisfacción y me dieron la energía suficiente para llegar a La Rua.

 

La llegada a la Rua fue apoteósica con vítores y cánticos. La gente salía a los balcones, a las puertas de los comercios y de los bares, dándonos la bienvenida. Al llegar a la calle principal, mi hermano Francisco se puso en cabeza y no andaba, volaba. En el Ayuntamiento fuimos recibidos por el Alcalde que nos ofreció un refrigerio y unas frases de aliento.

 

 

El día 5 de Julio, la última etapa La Rua – Mones, con la pancarta en la delantera y con el Eslogan “Mones un pobo para disfrutar”. Salimos del Ayuntamiento frente a la Cafetería “Catro Camiños” y el Bar “El Retorno”. Ya no éramos treinta o cuarenta, sino unos doscientos. Murmullos, gritos, cánticos y Protección Civil guiándonos por toda la calle principal de La Rua. ¡Qué espectáculo!. Digno de recordar para siempre. Al llegar a Petín en la Plaza se encontraba mucha gente esperándonos. Mis primos de Santoalla ahí estaban. Aplausos, abrazos. En el Ayuntamiento fuimos recibidos por el Alcalde. Nos dio ánimos por nuestra aventura y dijo que había que hacer todo lo posible para que Mones siguiera caminando.

 

Al llegar a Carballal, nadie esperaba el piscolabis que nos tenían preparado tres señoras a la entrada del pueblo. Fue de muy agradecer y cuando estaba tomando aquellas torrijas tan buenas me vino a la mente lo que me había sucedido cuando tenía doce años en el mismo lugar. Venía de estudiar del Barco de Valedorras y desde La Rua a Mones había que subir andando. Al llegar a la Plaza de Petín, me encontré con Aurelio – de unos treinta y cinco años, tenía una joroba. Era uno de los hijos del dueño de la “Malladoira” del pueblo de Sanfiz,  que hacía la malla por todos los pueblos. Siempre iba montado en un caballo blanco, que a mi me fascinaba - . Me preguntó si iba para el pueblo y le contesté que si. Me dijo que me podía llevar hasta “Comprediña”, lugar que separa el camino de Mones y de Sanfiz. Monté con él en el caballo y al llegar al pueblo de Carballal, lo puso al trote y unas señoras nos dijeron: “Qué buenos jinetes van a lomos de ese elegante caballo blanco”. Ambos nos sentimos muy orgullosos. En el mismo lugar se volvía a repetir otro hecho importante de mi vida. Sólo me queda aplaudir la generosidad de estas señoras.

 

Lo que me llamó mucho la atención fue al llegar a las “Chas”. Ver a unas trescientas personas ocupando toda la carretera y al frente “Campelo”, dónde se divisaba mucha gente. Nos estaban esperando desde el pino de mi padre – pino del abuelo – hasta la caseta de los cazadores. Era una panorámica fantástica. Se oían los gritos, se palpaba el entusiasmo.

 

La sensación que tuve a la entrada del pueblo no tiene palabras. Recibimiento de los gaiteiros, el sonido de las bombas. El entusiasmo de la gente fue creciendo y al pasar por la fuente de la Aldea, me acordé de la canción de Mones: “Ay Mones, bonito Mones…………………….”. ¡Cuántas veces la hemos cantado en las bodegas, en las reuniones! y seguro que la seguiremos cantando.

 

Al llegar a la “Aira da festa o do bar”, aquello fue  algo que te seduce, que te impresiona y que se te queda grabado para siempre. Los eslogans a la derecha, las carpas a la izquierda, las mesas de frente y al fondo el bonito bar. Allí nos esperaban las empanadas, las sardinas, la entrega de los diplomas, los discursos, las canciones y el baile amenizado por los gaiteiros. Noté una sensación de felicidad y me hice la siguiente reflexión: Tenía que estar aquí, esto no me lo podía perder, no es lo mismo que te lo cuenten que vivirlo. Esta Marcha, la llevaré en mi mente y en mi corazón hasta la eternidad. Una ocasión irrepetible, una experiencia inolvidable. El mejor regalo del 2.008.

 

Mones no se puede detener, estancar, no podemos resignarnos. Tiene que seguir, lo mejor está por venir. Esta Marcha tiene que ser un revulsivo y que este año mágico se repita. Fue increíble y lo mejor es lo que queda. Lo de Mones “Quero camiñar” invita a soñar. La esperanza que crece, crece es vital.

 

Gracias a ti Francisco, verdadero artífice de lo que está pasando, por tú implicación, compromiso y el espíritu de superación que tienes. Eres emprendedor, eficaz, competente y con una personalidad extraordinaria. Los especialistas le llaman carisma. Suerte hermano, de esto sabes, puedes y quieres. También gracias a los que te ayudan, los que están al pie del cañón. Contar con estas personas tan comprometidas, tan implicadas, llenas de expectativas e ilusiones; me enorgullece. Éxito cómo éste sólo se consigue cómo vosotros lo hacéis: planificando y apostando por los jóvenes y con el trabajo en equipo.

 

 

 

Las Vivencias de la marcha fueron muy agradables

 

Vivencias de la marcha y Slogan

Escrito por mones 05-10-2009 en General. Comentarios (0)

Vivencias de la marcha de Mones y Slogan por Angel Blanco Rodríguez

una peseta de caramelos hace felices a tres niños

Escrito por mones 20-02-2009 en General. Comentarios (1)

  

 

 

 

UNA PESETA DE CARAMELOS HACE DICHOSOS A TRES NIÑOS  ( Por Angel Blanco Rodríguez)

 

 

 http://mones.blogspot.es/img/caramelos.jpg

 

 

            En San Miguel de Mones se celebra la fiesta de nuestra Señora del Rosario- Patrona del pueblo – el 1º domingo del mes de Octubre. Los actos religiosos, se celebran por la mañana, con misa mayor y procesión alrededor del atrio. Por la tarde una orquesta con diversos instrumentos y un animador – cantante que amenizaba la fiesta -. Para que la orquesta actuase y se le viese bien, se le preparaba un palco – escenario para que actuasen los músicos -, en una esquina del aira- era – de la iglesia. A mi me encantaba ver actuar a la orquesta. Con sus trajes, sus instrumentos y de manera especial en la presentación y en la 1ª canción. Comenzaba de la siguiente manera: “Buenas tardes querido pueblo de San Miguel de Mones, la orquesta X les desea buenas fiestas y da comienzo a su actuación con el pasodoble Campanera…………. Todos los años iniciaban su actuación con el pasodoble que estuviera de moda. Los músicos y el animador además de tocar y cantar, se movían para adelante y hacia atrás, arriba, abajo. Era un espectáculo. La gente, de pie ,estaba a la expectativa, observando, mirando y se oían los primeros comentarios si eran buenos o no. Después de estos segundos de observación los mozos, mozas y casados comenzaban a bailar y mis dos amigos y yo (teníamos unos 8 años) a correr, saltar y brincar por toda la fiesta.

 

No solo era la orquesta lo que me llamaba la atención. En la otra esquina de la “Aira” se ponían dos puestos. Uno de pavías – variedad del melocotón con piel amarilla - . Este puesto lo ponían tres señoras del pueblo de Sampayo. La fruta estaba expuesta en unas canastas de mimbre. Eran unas pavías de tamaño grande, con un color amarillo-aterciopelado. Nos llamaban mucho la atención y unas ansias enormes por comerlas. Señora: ¿Cuánto valen?. Y te contestaban: cuatro una peseta. ¡Muy caras para nosotros! y aquellas enormes ganas de comerlas se iba al limbo.

El otro puesto, muy cercano al anterior y colocado debajo de un negrillo, era el los caramelos, globos, petardos y otras chucherias. Lo que más nos gustaba a los tres, eran los caramelos, de unos dos centímetros de largo y de diversos colores que llamaban mucho la atención y nos estaban diciendo: ¡ comeznos!. Este puesto lo ponía la Sra. Eugenia que vivía a unos 50 m. de nuestra casa. Debía de tener alrededor de 40 años, alta, delgada y llevaba siempre un vestido largo. Buena persona. Era amable y cariñosa - de mayor cuando volvíamos al pueblo, siempre salía a saludarnos y a ofrecernos: patatas, tomates, lechugas, pimientos, cebollas -. Ninguno de los tres teníamos dinero, ni un perro, ni una perra y menos una peseta. (Un perro = 10 céntimos y una perra = 5 céntimos de peseta). Los caramelos ahí estaban, parece que nos decían a los tres: ¡ comernos, comernos!. ¿Qué hacemos?, pensé y les dije: ya está resuelto y nos acercamos al puesto. Le dije a la Sra. Eugenia: “ Eugenia, dice o meu pai que me des una peseta de caramelos que xa chos pagará él”. Ella me miró – no se si convencida o no -, y me dijo: vale, toma, que xa mos pagará o teu pai – 10 caramelos por una peseta –

 

 

 

 

 

 

Nos fuimos los tres corriendo, saltando a comerlos en el arroyuelo que viene de “O Campo”. El motivo de ir al arroyuelo que se encontraba a 100 m. de la fiesta era para evitar que otros niños mayores si nos los veían, lo más seguro, es que nos los quitasen.. ¡ Qué ricos estaban!. Tenían un sabor a naranja, limón. Esto si que era un manjar de los buenos. Estábamos contentos, alegres. En esos momentos éramos los niños más felices del mundo. Nunca volví a comer caramelos tan buenos y tan estupendos. Siempre que los volví a comer me he acordado de aquellos.

 

Pasaron los días y ya no me acordaba de los caramelos y si mi padre había pagado la peseta o no. Una tarde mi hermano Francisco –  cuatro años mayor que yo – llega a casa y me dice: ¡Ay zángano, zángano!; le contesto : ¿pero qué pasa, qué ocurre? Y siguió: “Eugenia, Eugenia, dame una peseta de caramelos que xa chos pagará o meu pai”. Eso es mentira, mentira y él me volvía a repetir la misma frase. Me puse nervioso, colorado – la cara como un tomate -. Con voz entrecortada le dije: ¿ cómo te has enterado? Y él me contestó: Al pasar por delante de la casa de Eugenia, se dirigió al padre y le dijo: D. Manolo – mi padre era el Maestro del pueblo -  o neno, na festa me pidió una peseta de caramelos y que ya me la pagaría Vd. y cómo no lo ha hecho se lo digo por si se ha olvidado de ello y mi hermano continuó: ahora, cuando venga el padre te vas a enterar de lo que vale un peine.

 

Cuando llegó mi padre, no me dijo nada y nunca me nombró este hecho – mi corazón volvió a latir normalmente - . Sin embargo mi hermano, cuando tenia cualquier ocasión, durante algunos años, volvía a repetir esta retahíla: “Eugenia, Eugenia, dame una peseta de caramelos, que xa chos pagará o meu pai”. A mi me sentaba muy mal y él me lo decía porque sabía que me enfadaba. No obstante a pesar de esta pequeña mentira valió la pena. Una peseta de caramelos hizo dichosos a tres niños en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

una peseta de caramelos

Así era mi cabalo

Escrito por mones 15-01-2009 en General. Comentarios (2)

ASÍ ERA MI CABALO

 

-         Quiero contar algunos hechos que me ocurrieron con él –

 

 

                                                                         http://mones.blogspot.es/img/caballo.jpg           

 

Era de pequeña alzada – raza gallega -, recio, valiente, vigoroso, resistente a la fatiga, gran fortaleza física, inteligente, muy dulce y tranquilo. Su pelaje alazán – formado por pelos de matiz rubio, o sea mezcla entre amarillo por una parte y colorado por la otra, es el color del azafrán - . En la frente, pelos blancos con forma de corazón. Las orejas pequeñas, erguidas. Los ojos grandes, mirada fija. Cuello bien formado y armónico con las proporciones del animal. La crin, negra y muy poblada.

 

La compra de este animal, si no recuerdo mal, fue en la feria de Cacabelos (León) y la realizó mi hermano mayor – Manolo – y un vecino – Bernardo -. Tenía yo 8 años y al verle, me gustó. Le vi,  tranquilo, de pequeña alzada y su pelo color azafrán, . Me dije: este es mi “cabalo” y ese fue el nombre que le puse para siempre. Estuvo con nosotros 10 años.

 

En mi pueblo, “San Miguel de Mones”, había pocos cabalos y además de montar en el, se usaba para carga de cestos de uvas, leña, sacos de patatas, castañas y prestarlo a algún vecino que lo necesitaba en las faenas agrícolas.

A pesar de que era tranquilo, ¡cuidado!, no le gustaba nada que le tocasen las orejas. Al ponerle la cabezada – correaje que ciñe y sujeta la cabeza de una caballería, al que está unido el ramal – había que  tocárselas; alargaba el cuello, la cabeza y abría la boca para morderte. Cómo sabía de que pie cojeaba; enfadado, con voz fuerte le decía: ¡cabalo!, ¡cabalo! Y entonces se dejaba ponerla.

 

También había que tener mucho cuidado cuando se iba con él a la Rua – pueblo grande de la zona, a unos 7 Km.-; a pesar de los pocos automóviles, camiones y autobuses que circulaban, se espantaba. Para ir a la Rua, había que pasar por Petín – Ayuntamiento de Mones -, desde aquí a la Rua, para atravesar el río Sil, sólo había un lugar, la Ponte de Petín (Puente romano) de unos 70m. de largo y muy estrecho. Tenías que apearte y esperar que no pasase ningún vehículo; al espantarse lo más seguro que fueras al río. Al pasarlo volvía a montar y cuando se acercaba algún vehículo le tenía que decir: ¡cabalo!, ¡cabalo!, tirarle del ramal y se tranquilizaba.

Cuando había que ir a recoger a alguien a la Estación del tren, lo mejor para evitar problemas era dejarlo en Petín en “el Toural dos boix” - bueyes -, era un lugar grande, dónde se celebraban las feiras de ganado el día 21 de cada mes.

 

Me acuerdo, que el día 13 de Mayo en Mones, se celebraba la fiesta religiosa en honor de la Virgen de Fátima y además de la Procesión, cánticos, bombas; había que añadir la figura del Sacerdote – cura -, que venía invitado por el Sacerdote del pueblo, para confesar y predicar – dar un sermón en el Mato -, desde el balcón de la casa del Sacerdote. ¿Qué bien lo hacían?. Aquella manera de hablar, aquellos gestos. Pasaban los días y se seguía comentando el sermón de la Virgen de Fátima.

 

 

 

 

 

Mi madre me dijo: baja al tren correo de las 13 h. y recoges al Sacerdote, llévate el cabalo y que venga montado – desde la Rua, dónde estaba la Estación del Tren a Mones había unos 7 Km. -. Dejé el cabalo en el Toural dos boix de Petín, para evitar que si montaba el Sacerdote, no le tirase, por espantarse. Cuando llegó el Tren Correo, se apearon unos 20 Sacerdotes – todos con sotana -. Empecé a preguntar: ¿va Vd. para Mones?; todos me contestaban: no; hasta que quedaban 3 y por fin, uno me dijo: si, soy yo. Le dije: Mones, es aquel pueblo de la montaña, que se ve allí en la ladera. Ahora vamos andando hasta Petín, que está a 2 Km. y luego ya va Vd. montado en un cabalo hasta Mones. Al llegar al Toural no quiso montar, le dije tres veces que montase ya que había mucha cuesta y que se iba a cansar si no lo hacía. Me contestó: no te preocupes que soy joven y voy andando, monta tú y no te preocupes. Durante el trayecto, unos 5 Km. le volví a decir: padre, monte Vd. que yo puedo ir andando tranquilamente y el me volvió a contestar que no me preocupase. Al llegar a Mones y verme mi madre montado no cabalo y a él a pie. ¡Mamá! no ha querido montar y el cabalo no iba a venir de vacío. Él le dijo: si, señora, es verdad lo que dice el niño – 12 años -, no he querido montar, no se preocupe que soy joven y me ha venido muy bien venir andando. Creo que no montó, porque no lo había hecho nunca.

 

Su andar era lento. Daba lo mismo decirle: ¡ arre cabalo!, nada, él seguía a su mismo ritmo “zas, zas, zas”. Cómo niño, lo que quería era que fuera al galope, pero era muy difícil conseguirlo. De las pocas veces que lo conseguí, era yendo por el camino de la Alameda-Rotoría-Santoalla. El camino se bifurcaba en dos. El de la izquierda iba hacia el pueblo de Santoalla y el de la derecha hacia la Rotoría – lugar dónde teníamos una tierra- huerta, muy grande -. El camino de Santoalla – 9 Km. -, de muchas cuestas, cabalo lo conocía bien, había ido muchas veces. 100 metros antes de la bifurcación, con el ramal le tiraba hacia la izquierda y ahí demostraba su inteligencia; se lanzaba al galope hacia la Rotoría. Eran 100m. maravillosos, y cuando ya había conseguido su fin, volvía otra vez: “zas, zas, zas”.

 

 

 

                                                                   http://mones.blogspot.es/img/caballo2.jpg

 

Un día, con 16 años, mi padre me dijo: tienes que ir recoger “buyotes” – castañas – a “Poxos” – lugar con muchos castaños en el camino que va al pueblo de  la Portela”. En “Poxos” teníamos un soto de castaños. Montado en el cabalo, llevaba en la espalda una cesta de madera con un saco dentro para recoger y echar “buyotes”. Fisicamente estaba muy delgado, ágil, rápido. Iba tan campante pensando en mis cosas y el cabalo: “zas, zas, zas”; a veces le decía: ¡arre, cabalo!, nada, seguía igual. A la altura de “la  Choza” – lugar de castaños, silencioso, miedoso -. Una hoja seca de un castaño cae, y al caer produce un ruido siniestro al chocar con las hojas verdes y el cabalo se espanta y yo que iba despistado en mis pensamientos: me veo y me deseo para mantenerme. Me agarro a la albarda, al ramal, a la crin; durante unos instantes, me caigo, no me caigo; segundos muy delicados para mi integridad física. Poco a poco, gracias a la agilidad que tenía consigo ponerme bien en la montura. Notó mi enfado, mi cabreo y nada más que decirle: ¡cabalo! Salió a galope hasta llegar a “Poxos”, unos 300 m. Fue un desahogo para los dos.

 

 

 

 

 

 

 

San Miguel de Mones, tiene 2 fiestas. Una: San Miguel, en el mes de Mayo y otra: Nuestra Señora del Rosario, se celebra el 1º domingo de Octubre. En la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, antes de ir a la misa a las 13 h., fui a cortar – segar – autono –hierba verde – para dar a cabalo ese día y al siguiente. Al regresar, venía montado al trote en él. Ya había tocado la 1ª para ir a la misa y se cayó de bruces enfrente a la fuente de “Cascaido” y yo con él. Motivo de la caída, cuando se estrujaban los gajos de las uvas, se utilizaba una prensa y para tenerla equilibrada habían hecho un agujero en el camino, por el polvo estaba medio tapado, cabalo metió el pie en dicho agujero y nos fuimos los dos al suelo, caí por delante del cuello. Cuando me levanté, le vi a unos 5 metros, me estaba esperando. Lo miré, me miró y parece que los dos nos dijimos: ¡ albricias!, no nos ha pasado nada, estamos bien. Le di amistosamente unas palmadas en el cuello y me quedó mirando, agradecido. Noté que había química entre los dos.

 

 

Los últimos años de estar nosotros en San Miguel de Mones, mi padre nos encargaba de hacer la vendimia a mi hermana Laila y a mi, con ayuda de vecinos y siempre con la ayuda de Cabalo – recio, ferreñolo y resistente -.Las viñas estaban situadas en laderas, los caminos en cuesta. En las angarillas se le cargaban 2 cestos llenos de uvas, que los tenía que llevar desde las viñas hasta la bodega y al cargarlo me ayudaba mi hermana, pero al descargarlo a veces lo hacía sólo. Le quitaba un cesto y la angarilla y el otro cesto, se ladeaban, parece que se iban a caer al suelo las uvas, el cesto y las angarillas. Esta maniobra tardaba unos 4 segundos y él aguantaba estoicamente, siempre tranquilo, sin moverse para nada. ¡Muy bien por cabalo ¡.

 

Al irnos del pueblo a Madrid. Mi abuela – Clarisa – con unos 80 años, se tuvo que ir  a Astorga a un Asilo de ancianos. Me acuerdo que era domingo y la mayor parte de los vecinos le acompañaron hasta Comprediña, dónde le esperaba un taxi- los automóviles no llegaban al pueblo, no había carretera -. Mi hermano Francisco le acompañó a Astorga. Preparé a cabalo, le puse la albarda, la cabezada y susurrando en una de sus orejas le dije: hoy, te tienes que portar mejor que nunca. Si la abuela en este trayecto de 2 Km. necesita de tus servicios, espero que no me falles. La abuela, despacio y agarrada al brazo de alguna vecina hizo el camino sin necesidad de montar en cabalo. Allí me despedí de mi abuela para siempre y cabalo que me vio triste y decaído, me dirigió su mirada fija y regresamos para el pueblo muy despacio, cómo a él le gustaba: “zas, zas, zas”…..

 

Cuando tenía 18 años, fue el último año que mi padre estuvo en el pueblo y fue la última vendimia que hicimos con cabalo. Se lo vendimos al Sr. Miguel – muy buen señor y amigo de casa – Pasó un año y volví por el pueblo y dándome un paseo por el “Troyal” – lugar de prados y huertas – ahí estaba pastando en un prado. Cuando me vio a 50 m., levantó la cabeza, dejo de comer y empezó a llamarme: ¡je – je – je – je -; me acerqué a él y le dije: ¡ hola cabalo!, le acaricié el cuello, la frente. Me emocioné y creo que él también. Con las miradas nos dijimos adiós para siempre. Luego me fui alejando, no le volví a ver más. Así era mi cabalo.

Los castaños

Escrito por mones 11-04-2008 en General. Comentarios (4)

 LOS CATAÑOS  “DA ACOSTA” Y EL CANTO DEL CUCO. Por Angel Blanco Rodríguez.

 

http://mones.blogspot.es/img/castanos.jpg  

 

 

Los castaños “da Acosta”, a unos 500 m. del pueblo de Mones, es un soto bastante grande, espléndido, llamativo y en otros tiempos surtidor de la mayor parte de las castañas del pueblo. Es uno de los lugares privilegiados que tiene Mones, por el exuberante verdor de los castaños, el aroma de su vegetación y por el canto del Cuco. Todo esto le da un encanto mágico.

 

Recomiendo a todas las personas del pueblo y de otros lugares que estén interesados en la Naturaleza, que no se pierdan hacer el recorrido “O Rouxo” – Camiño da Acosta y de manera especial en un atardecer de Verano.

 

Hace un par de años hacia las 8 de la tarde hice este trayecto de 1 Km. aproximadamente y quedé  asombrado. En los castaños ya daba la sombra. En el pueblo y en los alrededores: “Pirigola”, “Arregueira”, “Moredo” el sol lucía su maravillosa luz. El contraste era  enorme. En los castaños: penumbra, oscuridad – parecía de noche-. En el pueblo: claridad, luz. Es digno de contemplar este espectáculo. La calma y la tranquilidad que produce este lugar “da Acosta” no la vas a encontrar en otra parte y te hace pensar: ¡qué bonito es esto!. Si quieres olvidarte de la ansiedad, inquietudes y respirar aire puro, tienes que hacer este recorrido. No lo olvides, puede ser el rincón de tus sueños.

 

¿Habéis escuchado el canto del Cuco?, porque estamos en “Abril, abriluco, el mes del Cuco”. Es una de las pocas aves que prosperan en la Naturaleza sin tener que gastar energías en criar y proteger su prole. El proceso es bien conocido. Las hembras ponen siempre los huevos en los nidos de otras especies. Cuando el joven Cuco nace, ciego y prácticamente inválido, sus primeras fuerzas las dedica a tirar fuera el resto de huevos y pollos. Huérfano por convicción, sus padres adoptivos a la fuerza no tienen más remedio que criarlo. Una tarea titánica, pues casi siempre el voraz pollo es mucho más grande que sus fatigados progenitores de alquiler.

 

En estos castaños de “Acosta” es donde nace y canta el Cuco. Mi hermana Pacita tiene  un arraigo profundo hacia el pueblo de Mones – vive en él-. Todos los veranos cuando la veo, me cuenta lo que le ocurrió a un “chaval” del pueblo. Era muy ingenioso y viendo aparecer por el camino “da Acosta” a dos personas mayores, se escondió entre los castaños y se puso a imitar el canto del Cuco – cu- cu- cu-cu-. Estas personas se miran y dicen: ¿ qué pronto canta hoy el Cuco?. Suena ahí al lado, coge una piedra y tírasela. El “chaval” al ver que la piedra podía darle, gritó:¡cuidado, que soy yo”!. Pero, ¿cómo se te ocurren estas cosas?, ya nos parecía a nosotros que era muy temprano para el canto del Cuco- suele hacerlo al anochecer-.

 

Hermana, una vez más, ¿cómo canta el Cuco?. Ella que es tan graciosa y con esa manera de hablar tan melosa que tiene, vuelve a repetir: cu-cu-cu-cu y yo me quedo embobado oyéndola.

 

http://mones.blogspot.es/img/cuco.jpg

Si lees este  pequeño relato. No dejes de ir a ver los castaños “da Acosta” y si tienes suerte oirás el canto del Cuco. Mi pueblo Mones tiene esto y mucho más.